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Logo FAHMEDesde el 19 de noviembre de 2012, según orden ECD/2626/2012, se inscribe en el Registro de Fundaciones la Fundación Aviones Históricos Manuel Echevarría. Dicha Fundación, constituida en Granada y según los Estatutos que la rigen, tiene como fin la promoción y desarrollo de la conciencia aeronáutica en España y, muy especialmente, de su faceta histórica, procurando su mejor conocimiento por la sociedad, ayudando con ello al mantenimiento y conservación de aquellos aviones que sean considerados de valor histórico-cultural.
 
El granadino Manuel Echevarría López de la Cámara, socio del Real Aeroclub de Málaga y figura histórica de la Aviación en España es el artífice principal de la idea, aunque bien arropado por su familia y amigos. De este modo, el patronato de la Fundación está constituido por: Manuel Echevarría López de la Cámara (presidente), María Domínguez Hernández (secretaria), María Echevarría Domínguez (vocal), Cristina Sofía Echevarría Domínguez (vocal), Luis Echevarría Domínguez (vocal) e Ignacio Echevarría Herrera (vocal).

Aunque la inscripción en el registro es reciente, es de sobra conocida la actividad de la familia Echevarría durante muchos años en la tarea de conservación de aeronaves históricas, así como la divulgación de la propia historia aeronáutica española. Como ejemplo, el reconocimiento del Real Aeroclub de España a la trayectoria de Manuel Echevarría (que comienza a volar una Bücker el 2 de febrero de 1955) otorgándole el Diploma de Honor el 16 de diciembre de 2011 en el aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid).

Desde el 23 de marzo de 2013, tras aprobación por unanimidad de la Asamblea General de socios del Real Aeroclub de Málaga, la F.A.H.M.E. tiene su base de operaciones en el aeródromo Leoni Benabu en La Axarquía.

Así pues, las primeras aeronaves que componen el parque de la Fundación son una Piper J-3C, una Bücker Jungmann y una Bücker Jungmeister. Todas ellas en perfecto estado de conservación y, por supuesto, con aeronavegabilidad certificada.

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El Taylor E-2 Cub fue el predecesor del J-3 Cub. Era un monomotor de ala alta fabricado por la compañía Taylor Aircraft, en la década de los 30, fábrica auspiciada por William T. Piper. El E-2 se mostraba como un avión seguro para la época en la que la Aviación se encontraba en pleno desarrollo. A pesar de todo, la compañía entró en quiebra, pero Piper compró las acciones de la empresa manteniendo a su fundador Clarence G. Taylor como presidente y a Piper en el puesto de secretario contable de la firma.

El inicio de las hostilidades en Europa en 1939, en conjunto con el creciente protagonismo que iba tomando Estados Unidos en lo que pronto se convertiría en la Segunda Guerra Mundial, indujo la necesidad de comenzar con el Programa de Entrenamiento de Pilotos Civiles (CPTP por su sigla en inglés), en el cual el J-3 jugó un exitoso papel. El Piper J-3 Cub se convierte en el principal entrenador de este programa, concentrando un 75% de los alumnos (de un total de 435.165). La creciente necesidad de pilotos aumenta, de forma insaciable, la demanda de los J-3. En 1940, un año antes del ingreso de Estados Unidos a la guerra, se fabricaron 3.016 de estas aeronaves; sin embargo, en la época de guerra la demanda se acrecentó a tal punto que desde la planta salía un Piper J-3 Cub cada 20 minutos. El modelo J-3C, dotado con motor Continental A-65.

La J-3 Cub, es un monoplano de diseño simple con una estructura de tubos metálicos recubiertos en tela. Tiene una capacidad para dos personas en tandem. El ala es alta y utiliza el perfil alar USA-35B con una estructura de madera; de esta manera se logra un aparato de bajo costo inicial y de sencillo mantenimiento.

El mando de las superficies de control se lleva a cabo mediante cables de acero y poleas conectados a los mandos. El panel de instrumentos es muy simple y solamente cuenta con unos cuantos indicadores, únicos para la plaza delantera; solamente los mandos de control y el acelerador están replicados en ambas plazas. La ligereza aportada por su diseño le permite lograr despegues y aterrizajes en distancias muy cortas, por lo que está clasificado como un avión de despegue y aterrizaje en pista corta (STOL).

En España, Construcciones Aeronáuticas S.A. (CASA) construyó bajo licencia unos 500 ejemplares del biplano Bücker Jungmann entre 1941 y 1963, la mayoría con motor Tigre de 125 CV a 2.000 r.p.m. fabricado en Barcelona por la casa Elizalde (después ENMASA).

Varias generaciones de pilotos han aprendido a volar con "la Bücker", como es conocida coloquialmente entre los aviadores. Se trata de un biplano que en tierra exige atención y rapidez de reflejos, pero que en el aire es muy dócil y muy maniobrable, fácil de volar y noble, que "avisa" de sus errores a los novatos dándoles la oportunidad de rectificar.

El biplano Bücker Jungmeister es un desarrollo del entrenador biplaza primario Bücker Jungmann. Es levemente menor pero está equipado con un motor más potente, el cual le da una excelente cualidad acrobática. El Jungmeister sirvió como entrenador avanzado en la Luftwaffe por dichas cualidades que eran muy necesarias para los pilotos de caza que se estaban formando. Fue fabricado bajo licencia para la Fuerza Aérea Suiza por Dornier y para la Fuerza Aérea Española por CASA. Aproximadamente 50 aviones se fabricaron en cada caso. Era empleado por José Luis Aresti en sus exhibiciones aéreas.

Manuel Echevarría

En 1991, la Dirección General de Aviación Civil dona una Bücker Jungmann al Real Aeroclub de Málaga que, junto con muchas otras como las de Manuel Echevarría, han convertido al aeródromo Leoni Benabu (del Real Aeroclub de Málaga) en el campo de vuelo en territorio español que hospeda el mayor número de Bückers en vuelo.